En Bionbax, la innovación no es solo un concepto, sino una realidad que transformamos en materiales tangibles. Nuestro producto estrella, el PHB (Polihidroxibutirato), es el resultado de un proceso avanzado de biotecnología aplicada que redefine la fabricación de plásticos.
A continuación, te contamos cómo convertimos recursos naturales en una materia prima de alto rendimiento.
1. El corazón del proceso: Fermentación Bacteriana
A diferencia de los plásticos derivados del petróleo, nuestro proceso de producción es de origen biotecnológico. El ciclo comienza con la fermentación bacteriana, donde microorganismos especializados actúan sobre un medio de cultivo compuesto por aceites vegetales y nutrientes minerales 2. Durante esta etapa, las bacterias sintetizan el polímero dentro de sus células como una reserva de energía, creando un poliéster natural.
2. Desarrollo y Validación Científica
Para perfeccionar este método, contamos con un respaldo científico internacional y local de primer nivel. El desarrollo del proceso ha sido impulsado por el Instituto de Catálisis y Fisicoquímica de Superficies Jerzy Haber de la Academia Polaca de Ciencias 4. Asimismo, trabajamos con el asesoramiento especializado del IPQA (CONICET – UNC) en ingeniería de procesos y química aplicada para asegurar la excelencia en cada fase.
3. Formulación Técnica y Pureza
Una vez extraído y procesado, obtenemos el PHB puro (Baxapure) con una pureza del 93%, presentándose en formato de polvo o gránulos de color blanco a amarillo pálido 3. Este material se caracteriza por su alta cristalinidad (50–70%) y propiedades técnicas que lo hacen apto para industrias sensibles como la medicina y la cosmética. Aunque el material puede contener impurezas orgánicas residuales propias de la biomasa, su trazabilidad biotecnológica es total.
4. Procesabilidad Industrial
Nuestro PHB está diseñado para integrarse fácilmente a las líneas de producción existentes. Es compatible con técnicas de extrusión e inyección, manteniendo una fusión controlada entre los 170 °C y 180 °C. Para aplicaciones específicas, recomendamos el uso de mezclas o plastificantes que mejoren su resistencia al impacto y procesabilidad.
5. Un final con impacto positivo
Lo más destacado de este proceso es su cierre de ciclo. Al ser 96,65% biobasado, nuestro PHB posee una biodegradabilidad del 100% en ambientes naturales. Bajo la premisa de que “lo que no se ve, también importa”, garantizamos que el material se reintegra al ambiente sin dejar residuos tóxicos ni liberar microplásticos.
En Bionbax, no solo producimos bioplásticos; lideramos una transición responsable desde nuestras instalaciones industriales en Argentina, hacia todo el mundo.



